lunes, 8 de septiembre de 2014

Desafíos actuales en el campo educativo

En nuestra infancia, la educación era relativamente simple: el maestro de pie, reconocido como figura de autoridad, quien tenía todo el conocimiento del área que dictaba, quien hablaba con voz de mando, usando como elementos didácticos el tablero, la tiza y tal vez un mapa o un afiche.

Esos recuerdos del ayer y esa idea de maestro se ha venido transformando con el advenimiento de las nuevas tecnologías y su incursión en el ámbito educativo, pues la educación no puede quedarse al margen de las grandes revoluciones que se han presentado en la sociedad en los últimos años.

Considerando de manera particular, el hecho de que las actuales generaciones nacieron en la era de la abundancia tecnológica es preciso actualizar los métodos de enseñanza - aprendizaje dentro del aula, con el fin de ponernos al día con el reto de aportar en los procesos formativos de las generaciones actuales.

Es preciso que el maestro de hoy se ubique en una posición distinta, ya no desde quien tiene el poder, sino desde quien guía el proceso de aprendizaje, (incluso cabe preguntarnos quién es el que tiene actualmente el poder en el aula de clase con el manejo de los recursos tecnológicos y acceso a la información); es pertinente que el maestro incluya nuevos métodos de enseñanza, nuevas herramientas pedagógicas, dentro de las cuales está el sin fín de recursos que ofrece la tecnología, que deje los temores de enfrentarse a lo desconocido, que se ponga el reto de aprender a manejar distintas herramientas que con toda seguridad, van a ser elementos positivos y de crecimiento dentro del aula de clase.

Los niñ@s y adolescentes de hoy requieren adultos significativos que los orienten en sus procesos de formación, por tanto, debemos ponernos a la par de las exigencias del mundo actual, ¿cómo guiar a nuestros estudiantes como seres humanos cuando desconocemos su contexto, cuando ignoramos los espacios que frecuentan y las interacciones que construyen?, ¿cómo despertar el interés de los estudiantes por el aprendizaje de una manera que les sea atractiva?

La respuesta podemos encontrarla en la incorporación de las Nuevas Tecnologías al ambiente escolar, pero no es sólo que las instituciones estén dotadas de salas de sistemas, se requiere docentes con mentalidad abierta, deseos de construir y compartir nuevos conocimientos, con deseos de aprender a interactuar en los nuevos escenarios que nos brinda la tecnología, para desde allí posibilitar una dinámica de clase que sea realmente estimulante para los estudiantes, que pueda ser multisensorial, interactiva, dinámica, donde se construyan escenarios para aprender haciendo, que sea un verdadero laboratorio de saberes.

La invitación es pues a que abandonemos todas las excusas que nos han apartado hasta hoy de la tecnología, a que indaguemos y ahondemos en los beneficios que nos brinda, así como las precauciones que deben tenerse en espacios como estos para así poder crear espacios de formación acordes con las dinámicas actuales.